Realizar este escrito exhaustivo de mi vida me ha permitido evolucionar hasta ser quien soy hoy, con mis defectos y mis virtudes.
Hacer este camino, a través del libro, me dejó mirar de frente el dolor vivido, el amor transitado por y para mi hermana, y la obligación, en consecuencia, de hacer algo para que otra persona no sufra ni pase por lo que ella pasó. Esta es la idea madre que dio origen a este libro.
Espero hacer visibles situaciones, experiencias y emociones de otras personas amputadas que sobrevi¬vieron y que hoy transitan su vida de forma normal, tal como habría podido hacerlo mi hermana si hubiera sido intervenida a tiempo. Ella tenía el sueño de ser veterinaria, un proyecto que también habría sido posible aun conviviendo con esa discapacidad.
Gracias a esas personas y a sus historias de vida, pude construir cada una de las páginas que leerán, a través de poesías y escritos que me ayudaron a reconstruirme y, al mismo tiempo, a transmitir el mensaje que deseo compartir.
Haciendo este libro atravesé diferentes emociones y sentimientos, porque los recuerdos me permitieron rememorar anécdotas, vivencias y experiencias de mi vida desde la niñez.
Espero que cada uno de ustedes pueda sacarle provecho, de todo corazón.
Este humilde pero sentido libro, resulta de un trabajo en equipo, conformado por mi psicopedagoga, el fotógrafo, mi psicóloga, y Raúl, a quienes agradezco la posibilidad de hacer esta recopilación, que, de otra manera, no hubiera sido posible.
¡A todos ellos, GRACIAS!

Me llamo Silvio Marcelo Baragiola, nací en Paraná en 1974 y mi vida ha sido un camino de aprendizaje constante frente a la adversidad. Durante mi infancia, enfrenté importantes desafíos en el sistema escolar tradicional, que no lograba comprender mi forma sensorial de procesar el mundo. Sin embargo, esas dificultades me permitieron descubrir otras inteligencias y, sobre todo, me brindaron la oportunidad de aprender de la resiliencia de otros: ayudar a compañeros con discapacidad motriz fue el primer paso para fortalecer mi propio espíritu.
Desde pequeño, mi vocación estuvo marcada por el cielo y el deseo de ayudar. Soñaba con ser piloto de avión y siempre mantuve una sensibilidad especial hacia lo que otros ignoraban
Pero el 27 de agosto de 1984 mi vida cambió para siempre. Tras un trágico accidente de tránsito que presencié en mi ciudad, perdí a mi hermana Rosana debido a una infección derivada de sus heridas. Aquel dolor profundo, sumado a la posterior partida de mis padres, Gladys y Lino, transformó mi perspectiva sobre el sufrimiento y la pérdida. La ausencia de mi hermana y las circunstancias de su tratamiento médico dejaron una huella imborrable que redefinió mi propósito de vida.
Nació en mí un interés profundo por las personas que han sufrido la amputación de algún miembro. Hoy, me dedico a conocer sus historias, capturar sus realidades a través de la fotografía y dialogar con ellos para construir testimonios que sirvan de apoyo a los demás. Este libro es el reflejo de ese camino: una búsqueda de superación donde el dolor se transforma en una herramienta para ayudar y fortalecer a otros.